La singular importancia de la frutería de la esquina y tu concejal de Urbanismo

¿Sabías que en los últimos 30 años ha desaparecido de nuestros barrios el 75% de las tiendas de alimentación tradicional, al tiempo que se han sextuplicado las grandes superficies de alimentación? ¿O que el urbanismo, entendido como la disciplina que diseña nuestras ciudades, tiene su parte de culpa en la epidemia de obesidad que padecen las sociedades occidentales? Razón aquí.

Frutas y verduras,
Las tiendas de barrio han ido languideciendo inexorablemente ante a las grandes superficies

Si alguna vez te has preguntado cuál es la causa de las rampantes enfermedades crónicas que nos rodean, como la diabetes o las patologías cardiovasculares, o sus conocidos factores de riesgo, como la obesidad, no creas que es una sola ni que la respuesta es sencilla, ni, menos aún, que es directa responsabilidad de la persona que las sufre. Influyen variopintas razones, desde las genéticas a las individuales, pasando por las económicas y culturales, tejiéndose una compleja red de la que, por sorprendente que parezca, también forman parte el frutero de la esquina y el concejal de Urbanismo.

En efecto, nuestro actual comportamiento alimentario, parejo a los cambios de estilos de vida, se ha ido alejando de modo imparable de la alimentación tradicional, orientándose a productos y hábitos poco aconsejables, como denuncian los organismos de salud pública de referencia. Uno de sus signos más evidentes es la disminución de la ingesta de alimentos frescos, especialmente frutas y verduras, que han perdido protagonismo en nuestra cesta de la compra.

Como señala una reciente encuesta de la Fundación Mapfre y la Universidad CEU San Pablo, la mayoría de los españoles (entre el 36 y el 54% según el área geográfica) hace sus compras en grandes superficies; lugares donde prácticamente la mitad de los consumidores también adquiere los productos frescos, dejando a gran distancia a las tiendas de barrio y a los mercados tradicionales, que, según se constata, han ido perdiendo influencia en los últimos años.

Y, aunque el mismo estudio ha detectado en los encuestados una “valoración de los productos frescos y un esfuerzo por intentar comprarlos con frecuencia”, es obvio que hay recorrido por delante. Por eso, no es mala idea recuperar la costumbre de comprar nuestras frutas y verduras en tiendas cercanas (si es en mercadillos de agricultores locales, mejor que mejor), varias veces a la semana; sin darnos cuenta, nuestros hábitos serán un poco mejores y nuestra salud lo agradecerá.

A quien tenga dudas de lo anterior, baste recordarle que la ciencia ha demostrado, con el mayor nivel de evidencia, que la ausencia en nuestro entorno cercano de tiendas con disponibilidad de frutas y verduras, o su ubicación a grandes distancias, hecho notorio en zonas desfavorecidas, se relaciona con mayores niveles de peso corporal.

Jaulas de sedentarismo

Y directamente relacionado con lo anterior está el urbanismo, la forma en que en las últimas décadas se han diseñado y han crecido nuestras ciudades, que poco nos ha ayudado. Tal es así que el planeamiento urbano es considerado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como uno de los factores que ha propiciado un ‘ambiente obesogénico’, es decir, un contexto social y ambiental poco favorable para tener un óptimo estado de salud.

La propia responsable de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS, María Neira, afirmaba en El País hace unos meses que “nuestras ciudades están diseñadas como jaulas de sedentarismo”, advirtiendo que, dado que se estima que en dos décadas el 70% de la población mundial vivirá en áreas urbanas, si éstas no se diseñan considerando su impacto en la salud de las personas “serán trampas mortales”.

En la misma línea, el Libro Blanco de la Nutrición en España señala que los opulentos y descompensados patrones alimentarios actuales están relacionados con la urbanización, llamando la atención sobre la escasez de espacios para la práctica deportiva y el ocio activo.

También la  estrategia nacional NAOS recoge  que, para fomentar la actividad física en los niños, es importante facilitar el acceso a espacios libres y zonas deportivas cerca de sus casas, señalando al respecto que “el urbanismo puede influir, de manera destacada, en la lucha contra la obesidad”.

Por eso, además de frecuentar las tiendas de tu barrio, también puedes preguntar al concejal de Urbanismo de tu pueblo o de tu ciudad qué opina al respecto, cuál es la situación del municipio en cuanto a parques y jardines, áreas de juego y deporte, circuitos de paseo y footing o carriles bici. Por poner un ejemplo.

Por Félix A. Morales,

Salud y suerte.

 

Referencias:

  1. Fundación Mapfre y Universidad CEU San Pablo, Alimentación y Sociedad en la España del siglo XXI, 2015
  2. Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética y Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad, Consenso FESNAD-SEEDO ‘Recomendaciones nutricionales basadas en la evidencia para el tratamiento y prevención del sobrepeso y la obesidad en adultos’, 2011.
  3. World Health Organization (WHO/OMS), Obesidad y sobrepeso. Nota descriptiva Nº 311, 2015.
  4. Fundación Española de la Nutrición, Libro Blanco de la Nutrición en España, 2013.
  5. Ministerio de Sanidad y Agencia Española de Seguridad Alimentaria, Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad (NAOS), 2005.

 

Crédito de imagen: Missusdoubleyou / Foter.com / CC BY-NC-ND

 

 

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