Tan categórico titular únicamente pretende transmitir que alimentarse es hoy, en esencia, un acto de consumo. Lo mismo que somos consumidores de complementos de moda, lo somos del complejo mercado alimentario. ¿Nos valen en este nuevo contexto, protagonizado por productos, las herramientas de interpretación que hemos heredamos del modelo anterior, basado en alimentos o materias primas? ¿Cuál es el precio de desconocer unas mínimas habilidades para navegar este proceloso mar? Creemos que el precio es el sufrimiento concreto de personas de carne y hueso, y a edades cada vez más precoces.
De eso hablamos en una nueva colaboración en el programa Donacción, de Televisión Canaria (23/04/2017), dirigido por Paco Almagro. Un placer seguir contando y aprendiendo.
Con tal cinematográfico título encabezamos estas líneas que, dado su contenido, bien pudieran sintetizar una película de las de llorar, sobre todo por la gran cantidad de jóvenes que la protagonizan. Hablamos del enorme mercado soterrado de sustancias variopintas que se mueven en el deporte aficionado bajo la promesa de mejorar el rendimiento (y la musculatura) de quienes las toman. ¿Qué dice la ciencia al respecto? Pues que se caen por su propio peso y pueden ser un riesgo para tu salud, amén de para tu bolsillo, como puedes leer en la imagen de abajo, fruto de un reciente documento de consenso de la Sociedad Española de Medicina del Deporte sobre práctica deportiva saludable para amateurs o aficionados.
¿Qué es la educación para salud y por qué, desde nuestro punto de vista, es tan necesaria en nuestra sociedad, especialmente en Canarias? ¿Hay relación entre el desarrollo socioeconómico y el crecimiento de determinadas enfermedades? De eso hablamos en una nueva colaboración en Donacción, programa sociosanitario de la Televisión Canaria, el pasado día 2.
Me gustó más de lo que esperaba; me refiero a That Sugar Film, documental proyectado el pasado jueves en el Museo de la Ciencia y el Cosmos de Tenerife, dentro de su ciclo Ciencia y Biodiversidad. Obviamente, el azúcar omnipresente en el modelo alimentario que nos rodea iba a ser el protagonista de la noche, así que el director del museo, Antonio Mampaso, consideró que quizá el firmante de estas líneas podría aportar algo interesante al debate posterior.
La sala se llenó, signo del interés del asunto y de la capacidad de convocatoria de los organizadores, y el docu me gustó. De un lado, la parte más visual aunque menos interesante a mi juicio del filme: su protagonista, un actor australiano decide prestarse como conejillo de indias para alimentarse exclusivamente durante un tiempo a base de productos alimentarios como zumos de fruta, cereales de desayuno, comidas precocinadas, etc. (aunque nada de refrescos, chocolate o fastfood), con la particularidad de que ingerirá exactamente la misma cantidad de calorías que con su alimentación anterior, basada mayoritariamente en alimentos.
El programa Detectives en el cole, diseñado desde Concísate, ha llegado al CEIP Samoga, colegio público del municipio de El Sauzal (Tenerife, Canarias), gracias al interés de su equipo directivo y educativo. Durante estos días estamos trabajando con el alumnado de 3º y 4º de Primaria y sus familias diferentes contenidos sobre hábitos, consumo y salud. El principal objetivo de esta iniciativa es ofrecer habilidades y herramientas críticas que ayuden a tomar decisiones informadas, basadas en criterios científicos y de salud pública, orientadas al bienestar de niños y adultos y responsables con el entorno que habitamos.
De este modo, el Samoga toma el testigo del colegio Montaña Pacho, de la ciudad de La Laguna, que el pasado curso 2015/2016 protagonizó la puesta de largo de esta apuesta por la educación para la salud y el consumo informado desde la escuela, hecho de especial interés dados los marcadores existentes en este ámbito en Canarias. Por nuestra parte, encantados de que tanto éste como otros recursos comunitarios que desarrollamos sean útiles, pues ésa es nuestra razón de ser.
Aunque quizá no lo adviertas, en este momento se libra una batalla ya nada soterrada sobre qué te cuentan los productos alimentarios que habitan los anaqueles de un supermercado. La espita para el gran público la abrió Reino Unido en 2007, cuando adoptó el Semáforo Nutricional, un sencillo código de colores que, ¡desde el frontal del envase!, te cuenta si tal o cual producto tiene sus grasas, grasas saturadas, azúcares y sal en rojo, en ámbar o en verde, erigiéndose en un ariete que desbroza el camino de los consumidores hacia mejores elecciones alimentarias y, al cabo, hacia un mejor estado de salud1. No es broma la cosa.
En 2011 se debatió en el Parlamento Europeo la implantación de este sistema para toda la UE, pero no prosperó. Obviamente, la gran industria alimentaria mostró un fuerte rechazo a esta posibilidad: tan fuerte que, según informes2 y referencias publicadas3 en la literatura científica, gastó nada menos que entre 1.000 y 1.400 millones de euros para evitarlo, siendo considerado uno de los mayores movimientos lobistas de la historia. Ya dijimos que no era broma.
El pasado 12 de marzo comenzó oficialmente nuestra colaboración con Donacción, programa semanal de la Televisión Canaria que desde hace casi una década está dedicado a la salud y al ámbito sociosanitario. Y como en toda presentación que se precie, en nuestro estreno explicamos qué es, por qué nació y qué ansía Concísate. Gracias mil a Paco Almagro, director del programa, y a su equipo por hacernos un huequecito.
Diario de Avisos, periódico decano de Canarias, se ha hecho eco esta semana del proyecto Enraizados, que estamos desarrollando en Tenerife, gracias a la apuesta del Centro de Calidad y Consumo Responsable del Cabildo insular. El reportaje, firmado por Jessica Moreno, explica en detalle en qué consiste esta iniciativa de educación temprana sobre consumo y salud dirigida a familias con hijos en escuelas infantiles públicas de la isla. Desde Concísate, pues encantados, ya que está siendo una experiencia enriquecedora en todos los sentidos.
Imagen de uno de los talleres, en la escuela infantil municipal de Granadilla de AbonaReportaje publicado en Diario de Avisos el 13/3/2017
Hoy, Día Internacional de la Mujer, desde aquí por supuesto que nos sumamos a la lucha por erradicar de una vez por todas las injustas barreras que impiden la plena igualdad entre mujeres y hombres en todos los ámbitos. Al respecto, se nos ocurre una idea, acaso simple pero la mar de efectiva: exigir que se amplíe desde los 4 a los 6 meses el periodo de permiso laboral por maternidad en nuestro país para impulsar la lactancia materna. Una medida con probados beneficios para la salud (de la madre y de su bebé) y para la sociedad, que de este modo sería un poco mejor. ¿No me crees? Lee lo que sigue.
Lactancia materna en su apogeo (imagen libre: Pixabay)
La citada medida facilitaría enormemente que las mujeres puedan mantener la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de vida del bebé, que es el ‘mantra’ que defienden la Organización Mundial de la Salud y múltiples agencias de salud pública y sociedades científicas; ojo, también recomiendan mantenerla combinada con otro tipo de alimentación (saludable) hasta los dos años o más (ojalá cada vez sea más raro mirar raro a una madre que amamanta a un hijo que ya corretea).
¿Los beneficios de la lactancia materna? Muchos, en muchos ámbitos: salva vidas, se asocia a mejor salud del hoy bebé en su vida futura, genera ahorro en las familias y riqueza económica en los países, reduce costos sanitarios… Y, encima, cuanto más tiempo se mantenga, más contribuye a la salud de la madre, minorando por ejemplo el riesgo de ciertos cánceres, entre otras ventajas. Si esto no es quitar piedras del camino de la igualdad…
Parece una medida perfecta, que no sólo beneficia al niño y a la madre sino a todos los demás. Pues así es. Ocurre, sin embargo, que la cantidad de mujeres que amamantan es manifiestamente mejorable. Es clave tener buena información. Nos mojamos, tres sugerencias a quien esté embarazada o en periodo de lactancia:
Pregunta a los profesionales del sistema público de salud
Con el rumor de fondo de borboteos y piares de una apacible tarde santacrucera, he aquí un viaje desde la cama de un hospital hasta el cuestionamiento del gobierno del mundo. He aquí un diagnóstico.
Tras 40 años de desempeño profesional, Benito Maceira¹ dijo adiós hace unos meses a su jefatura del servicio de Nefrología del Hospital Universitario de Canarias, al trato diario con los enfermos y su padecer, a las aulas de la facultad lagunera de Medicina… Pero a lo que no ha dicho adiós este clínico e investigador de trato afable y verbo franco es a su permanente preocupación sobre las patologías más prevalentes en el mundo occidental y en este archipiélago atlántico.
Pregunta. Le he leído que los jueves eran días especialmente duros para usted en su trabajo hospitalario. ¿Por qué?
Era un día en que yo me tenía que tomar dos antidepresivos antes de empezar la consulta [nótese la hipérbole], porque ese día tocaba la atención a las complicaciones renales de la diabetes, lo que se llama nefropatía diabética, que se complica muchísimo más en las clases menesterosas. El ‘espectáculo’ de ver a esos enfermos, destrozados por la diabetes, con bajo nivel cultural, ciegos, amputados, a punto de entrar en diálisis, y la sensación de impotencia que teníamos, porque llegaban ya muy avanzados, para mí era un auténtico sufrimiento.